Ciencia en educación: la importancia de la inteligencia emocional.

 

La inteligencia Emocional, ¿de qué se trata?

Ciencia y emociones, de la mano para el progreso en educación. 

Día a día, bajo el marco científico que ofrecen los diversos autores, se está volviendo más que necesaria la imperiosa demanda de formar y aprender en Inteligencia Emocional. Este, es un concepto que en el marco educativo es bien conocido pero, que no deja de aterrizar en las aulas de los centros de nuestro país. Hagamos una pequeña revisión de en qué consiste la Inteligencia Emocional y cuáles son los principales componentes de ésta.

Existen varios autores que han desarrollado el concepto de Inteligencia Emocional, entre ellos cabe destacar el trabajo de Salovey y Mayer (1997) que nos habla de la Inteligencia Emocional como la capacidad que tienen las personas de percibir sus propios sentimientos y poder regularlos, así como la capacidad de notar los estados emocionales de los demás,

Estos autores proponen en su modelo que la Inteligencia Emocional está compuesta por cuatro habilidades fundamentales, pasemos a enumerarlas:

  1. Habilidad para percibir, valorar y expresar emociones.
  2. Habilidad para acceder o generar sentimientos que faciliten el pensamiento.
  3. Habilidad para comprender las emociones.
  4. Habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual.
La Habilidad para percibir, valorar y expresar emociones permite a los adolescentes que sean capaces de comprender a los demás dado que serán capaces de identificar sus emociones y también el valor que tienen para ellos y al forma en la que afectan a su comportamiento.

La Habilidad para acceder o generar sentimientos que faciliten el pensamiento permite, si se alcanza un buen conocimiento del significado de las emociones y se comprende que clase de pensamientos pueden llevar a ella, los sujetos, en educación concretamente los adolescentes, podrían llegar a obtener las competencias necesarias para autoinducirse estados de ánimo determinados que le faciliten la consecución de sus objetivos.

La Habilidad para comprender las emociones permite que se pueda llegar a discernir entre emociones simulares y lo más importante, entender lo que quiere decir cada una de ellas, qué significado tiene para nosotros y su utilidad adaptativa.

Finalmente, la Habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual es clave. Los adolescentes son capaces con esta habilidad controlar su propia conducta mediante la autorregulación de las emociones. 

Una vez entendido el concepto de Inteligencia Emocional, son varias las actividades que pueden formar su desarrollo:
  1. Autoconocimiento.
  2. Empatía.
  3. Autocontrol.
  4. Habilidades Sociales.
El autoconocimiento se basa en que la persona sepa entender qué siente. De esta maneta, la persona es capaz de identificar qué siente y ponerle nombre a esa emoción. Para ello, la persona podría desarrollar su vocabulario emocional de manera que, al tener un vocabulario más rico en emociones, sea capaz de distinguir distintos niveles de matices que se pueden dar en una emoción. Para ello, se puede basar en recursos como el emocionario (Núñez y Romero, 2013) o incluso actividades para ordenar sus emociones. 

La empatía se define como la capacidad que tiene una persona para entender lo que sienten las demás personas poniéndose en su ligar. Las personas tienden a juzgar los actos de los demás atribuyendo la causa a su personalidad y no al contexto. Por este motivo, se debería fomentar la empatía en la persona, para poder dar esa vuelta de perspectiva.

El autocontrol se basa en la capacidad que tiene uno mismo para decidir cómo actuar ante las propias emociones. Debido a esto, se debería alentar al adolescente a neutralizar ese impulso primario, y poner en práctica la contemplación de las consecuencias. Gracias a esto, aprenderá a usar estados emocionales como guía para actuar y ser responsables de sus propias decisiones. Entre las principales técnicas para fomentar el autocontrol encontramos: la respiración diafragmática, la técnica del volumen fijo, autoinstrucciones, etc.

Finalmente, hay que destacar la importancia de las habilidades sociales, fundamental para actuar ante las emociones de los demás. Es por esto por lo que se debe fomentar el uso de la comunicación asertiva, una comunicación que permite a la persona expresarse libre y respetuosamente, defendiendo sus derechos sin pisar a nadie. 

Todos estos componentes, nos ayudarán a potenciar la Inteligencia Emocional de cada uno apoyado desde las distintas investigaciones realizadas hasta la fecha. Para profundizar en este tipo de contenidos, os dejamos con las principales referencias utilizadas para la elaboración de este texto:

Laprida, M. I. M., Torres, M. y Martín, I. L. (2013). Análisis de programa relacionados con la Educación Emocional desde el modelo propuesto por Salovey & Mayer.

Núñez, C. y Romero, R. (2013). Emocionario. Palabras Aladas.

¿Cómo mejorar la inteligencia emocional en los adolescentes? (2019, marzo 11). Eres Mamá. https://eresmama.com/como-mejorar-la-inteligencia-emocional-en-los-adolescentes/

Técnicas que mejoran el autocontrol en adolescentes. (2017, abril 20). Psicólogo Córdoba - Centro de psicología. https://www.centropsicologiacordoba.es/tecnicas-que-mejoran-el-autocontrol-en-adolescentes/

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